Siento una molestia por debajo de las medias. Siento que se mueve como guzano. Toco y no hay nada; pero lo siento. Un animalito pasa entre mis medias. Eso me pasa por usar dos pares de medias y un short en vez de ponerme un Jean, en pleno invierno.
Me imagino un animalito rojo, mil pies. Va cambiando de tamaño cuando mi mano se le acerca; se agranda.
Puede esconderse, desaparecer y nadie lo ve. Sólo yo.
Cuando llego a casa me saco el short y siento como el animalito corre por mi pierna, no quiero lastimarlo, entonces lentamente me saco las medias.El animalito me pincha y se va.
El animalito es un orgasmo rápido, intenso y hermoso.
Se fue como cuando apareció y nunca lo sentí otra vez.

Siento una molestia por debajo de las medias. Siento que se mueve como guzano. Toco y no hay nada; pero lo siento. Un animalito pasa entre mis medias. Eso me pasa por usar dos pares de medias y un short en vez de ponerme un Jean, en pleno invierno.
Me imagino un animalito rojo, mil pies. Va cambiando de tamaño cuando mi mano se le acerca; se agranda.
Puede esconderse, desaparecer y nadie lo ve. Sólo yo.
Cuando llego a casa me saco el short y siento como el animalito corre por mi pierna, no quiero lastimarlo, entonces lentamente me saco las medias.El animalito me pincha y se va.
El animalito es un orgasmo rápido, intenso y hermoso.
Se fue como cuando apareció y nunca lo sentí otra vez.

La caída, Clermont.

Era difícil llegar a la entrada del Château des Guilhem en bicicleta.  Porque, básicamente, no tengo ninguna condición física para subir una montaña. Así que en el primer intento, fallé. Fui caminando con la bicicleta a mi lado y una botella de agua en el canasto que rápidamente se vació. El viento lastimaba la cara pero el paisaje era nuevo, agradable con muchos árboles de oliva, y piedras del mediterráneo.

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Me está mirando por debajo de la mesa, a través de mis piernas.

No sé que es.

Lo siento. Se mueve.

Existe en el mundo paralelo de las primeras impresiones.

Vestidosycosas

No sé muy bien como empezó ni cuando. Pero sé que siempre me gustaron los hombres (y mujeres) con vestidos, y zapatos. Principalmente con lencería (portaligas, medias, demás.)

Viste cuando estás muy borracha y escupís cualquier cosa. Bueno, un día estaba muy borracha, me sentí cómoda y necesite decir esos intereses míos. Para algunos, no es tan común y pusieron cara rara: “Uy, Nadia que rara que sos.” Y ese tipo de cosas que la gente dice.  La verdad es que dentro de mi grupo de amigas de años siempre tuvimos esos gustos en común, entonces para mí también fue extraño la reacción de los demás.

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